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Revista VISOR

“Detrás de la fotografía y el llanto” por Lena Briter

Canon t3. Canon EF 50 mm 1.8 Luz natural Velocidad de obturación 1/60 seg. Diafragma 2.2 ISO 400

Canon t3.
Canon EF 50 mm 1.8
Luz natural
Velocidad de obturación 1/60 seg.
Diafragma 2.2
ISO 400

Continuaría mirándote por las ventanas sucias detrás de las flores, ahí desde el jardín donde los días de lluvia convertían en rocío mis pies descalzos y me fundía como una flor en lozanía danzante con los colores de tu jardín. Recuerdo haber bailado tanto que mis pies dolían y las manos se me agrietaron de buscar entre la tierra un poco de tu gratitud desecha desde hace días. Junté apenas los ojos en parpadeos esporádicos que me nublaban la vista y seguí dando vueltas medio ciega, medio tonta y todo por llamar tu atención y alegría.

La lluvia persistía como el cielo infinito que no se cansaba de llorar y yo de blanco, tan blanca, con piel tan blanda y poros tan abiertos y deseosos de amar nos fuimos hundiendo. Todo era tan meramente gris y el agua que resbalaba por mi cuerpo se convertía en azul tan claro que me pintaba las líneas de los ojos, la nariz, la boca entre abierta que te amó y que te seguía esperando.

Quise hacer de cuenta que la salida fácil era nadar entre la fosa del cariño que mendigaba mientras tú me mirabas y yo le susurraba a la intemperie que te abrazara en mi ausencia y si tenía suerte te trajera hasta mí y en la humedad de mis piernas descansaras, me abrazaras, tan etéreo el sentimiento que me enjaulaba entre tus venas y yo corría ahí dentro de ti como sangre latente de vida, pero vestida de azul, de llanto.

Supuse después que la espera finita había cobrado del tiempo lo suyo y ahora lentamente iba a morir ahogada en el cielo, porque volar cansaba, volar me rompía las alas y con la lluvia azul me desgastaba. Llegaría el momento tan inesperado como ansioso de que ocurriera, que tú fijaras tu vista en mis ojos cristalinos reflejados de miedo y sonreirías ¡Qué vaga ilusión la mía!

Que después de todo, después de tanto, tú me querrías.

Como aquellas flores que nacían en primavera y en invierno las cogías entre los dedos y juntos cantábamos canciones de cuna para que el viento se las llevara menos tristes, menos muertas. La vida y el amor era después de todo, un ciclo de cuatro estaciones para florecer, tomar el sol, marchitarse y morir con el vaivén del soplo invernal para descansar en la tierra y volver a empezar.

Ahora que pálida me encuentro y vacía de sentimientos me muevo, te observo tranquila desde el mar del cielo, sujeta mis manos si es que intentas no morir de miedo y si te beso sólo esta noche, prometeré no alborotarte el cabello nunca más en el invierno.


Mirar las fotografías de Julio García también conocido como “Fantasma Personal”,  te hacen volar a países lejanos, lugares irreales y retratos transformados. Sus modelos se convierten en piezas de arte que se funden con el medio ambiente, el interior de una casa o la inmensidad de un campo. Si gustan de otra perspectiva del mundo y sus personas, él los toma de la mano y los invita a pasar y a jugar con sus imágenes mientras descubren cosas nuevas y en cada rostro que logra captar con su lente.

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Sobre el autor /

Creadora de historias y sonrisas, modelo ocasional de mis propias visiones. Adicta a los videojuegos. Mujer de viento y letras de mar.

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