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"Semblanza" fotografía por Nicole Moran López, Guanajuato, Guanajuato.

La imagen como amante

“Semblanza” fotografía por Nicole Moran López, Guanajuato, Guanajuato.

Un tópico tan aludido a lo largo de la historia, ha sido sin duda el del amor, objeto de innumerables representaciones y expresiones artísticas, rodeado por las musas de la inspiración, que hacen de la simple unidad de una letra un memorable poema, de una secuencia de sonidos una maravillosa melodía, o de la refracción de la luz una bella fotografía. Para Platón, por ejemplo (gran filósofo griego), el amor no reside en lo carnal, ni en la doxa (opinión) o en una apariencia banal.
Para Platón el amor es algo ideal, es decir; se debe amar el alma y no al cuerpo, se debe amar a las ideas eternas, aquello que es intangible, como lo sería una idea.

Este amor es una inclinación hacía un qué, algo que mueve al sujeto o al amante hacía lo que tiene el aspecto de lo bello, es decir; el amor platónico es aquel que se dirige a la belleza en sí, belleza que emana desde la subjetividad de cada individuo.

Mediante las imágenes podemos acercarnos a esta concepción del amor, plasmando en ellas aquello que pudiera ser intangible, o difícil de capturar a simple vista.

"Concha" fotografía por Bice Costa, Brasil, São Paulo.

“Concha” fotografía por Bice Costa , Brasil, São Paulo.

 

La imagen nos puede aproximar a aquello que consideramos bello a la manera platónica, un amor que se deja guiar por la búsqueda de una belleza en sí, a la que el artista y el amante son seducidos subjetivamente. Al igual que el sujeto determina el modo de dirigirse a lo considerado como bello, el lente de una cámara determina o amplía el modo de alcanzar dicho fin tan deseado.

Podemos encontrar este tipo de belleza y amor en un texto, en la mirada que ejerce como vehículo o herramienta para aproximarnos a un objetivo ya trazado previamente en las ideas. Lo podemos hallar en lo ideal de la Luna, en lo intangible de la luz, en una idea o en un sueño. O bien, en una infinidad de imágenes que nos aproximan a contemplar lo bello, convirtiéndonos en amantes, deliberando nuestra inclinación hacia aquello amado.

 

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