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La lucha aún continúa (Chile)

El conocido Régimen Militar de Augusto Pinochet ha dejado brechas en la sociedad chilena desde sus inicios. Las leyes educativas y las reformas que se han impuesto en busca de la actualización y modernización del sector educativo; así como lograr un equidad en las escuelas, transformar y reforzar la calidad de los planes de estudio, entre otras cosas. No obstante, estos cambios han dejado de lado el derecho a la educación pública, convirtiendo esta iniciativa en un sistema de consumo debido a la privatización, favoreciendo así económicamente a ciertos sectores sociales implicados en el poder gubernamental.
Contrario a lo que se plantea, esta situación no es más que el reflejo de un desigualdad social. Observándose la existencia de carencias de oportunidades para familias poco privilegiadas -siendo éstas la mayoría de la población- puesto que el pagar una colegiatura universitaria se ha vuelto un reto y sacrificio bastante duro; orillando a las personas a verse en la necesidad de recurrir a decisiones extremas que repercuten aún más en su economía, como adquirir créditos disfrazados de becas que lograrán ser liquidados a costa de varios años.

El sector privado plantea que los recursos, aportados por la familia, están destinados al cuidado de escuelas y universidades. La cuestión es que; como la corrupción dicta, no hay prueba contundente de que en efecto así sea, con la excepción de algunas escuelas meramente privadas. Entonces encontramos preguntas “en el aire” ¿A dónde va el dinero invertido por las familias? ¿Las carreras universitarias tienen la calidad prometida? ¿El personal docente se encuentra verdaderamente capacitado? Lamentablemente las respuestas no parecen favorables ya que el sector público se encuentra con escasez de ciertos bienes.

Chile 2011 protestas

Atemporal – Fotografía por Caterina Muñoz Ramírez

Esta lucha, por conseguir una educación de calidad y gratuita para los jóvenes, ha empezado desde el 2006, con los llamados “pingüinos”, que con propuestas y argumentos lograron captar la atención de políticos, pero sobre todo de la sociedad chilena que comenzó a apoyarlos en las manifestaciones por la exigencia al cambio de las reformas educativas.
Aunque inconscientes de un comienzo de una larga lucha por los derechos de los jóvenes para la educación, suscitaron un evento masivo en el 2011. Los jóvenes volvieron a salir a las calles a manifestarse, a seguir exigir con argumentos, pero ahora con mayor fuerza y apoyo de la sociedad chilena; Padres, profesionistas, trabajadores, todos acompañando y dando mayor peso a las exigencias de los estudiantes, porque la problemática ya no podía ser escondida y el torbellino de leyes desventajosas continuar afectando a los campos laborales y familiares.

Hay un tramo largo por recorrer, los cambios no se hacen de un día para otro. La educación es fundamental para nuestro desarrollo como seres humanos, nos abre puertas, amplía horizontes y forja las bases para la armonía de una sociedad exitosa. Es una pena que en la mayor parte del mundo el gobierno ofrezca bajos niveles y calidades educativas mientras se rebozan con el dinero de los pueblos.
Este caso es sólo una versión de tantas problemáticas; ya sea del mismo ámbito o alguno diferente. Curiosamente todos convergen y desembocan en que más allá de una suposición, es un hecho en su mayoría que las figuras de autoridad pasan de largo y con la vista gorda ante tales situaciones. Sin duda alguna, la lucha aún continúa.

Chile 2011 protestas

Atemporal

Chile 2011 protestas

Fotografía por Caterina Muñoz Ramírez

Chile 2011 atemporal

Fotografía por Caterina Muñoz Ramírez

Chile 2011 atemporal

Fotografía por Caterina Muñoz Ramírez

Chile 2011 protestas

Atemporal

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